La Vitamina C y los cascos
Cuando hablamos de la salud de los cascos en los caballos, solemos pensar en biotina, zinc, cobre o selenio. Sin embargo, pocas veces consideramos la vitamina C como un nutriente clave. Aunque los caballos producen su propia vitamina C, existen situaciones en las que su organismo puede necesitar un apoyo adicional.
Más allá del aplomo: cuando el problema no es mecánico
En casos de dolor persistente, ranillas sensibles, abscesos recurrentes o incomodidad al pisar sin causa aparente, el podólogo puede descartar problemas de aplomo o recorte. Cuando esto sucede, es momento de mirar mas allá: la nutrición y el metabolismo del caballo.
El cuerpo del caballo prioriza la protección de los órganos vitales. Si hay deficiencias nutricionales, inflamación crónica o toxicidad acumulada, los nutrientes se destinan primero a sostener funciones esenciales, dejando en segundo plano tejidos como la piel y los cascos. Por eso, deterioro en suelas, debilidad en la pared del casco o heridas que tardan en sanar pueden ser señales tempranas de un desequilibrio interno.
Estrés, cortisol y deterioro de tejidos
El caballo es un animal de presa, diseñado para reaccionar rápidamente ante el peligro. Esto implica una activación frecuente de sus glándulas suprarrenales y la liberación de cortisol y adrenalina. En situaciones de estrés constante —ya sea ambiental, metabólico o físico— los niveles elevados de cortisol pueden volverse problemáticos.
El cortisol es una hormona catabólica (descompone moleculas complejas para generar energía), lo que significa que puede degradar tejidos cuando permanece elevado durante largos periodos. Esto incluye estructuras delicadas como la lámina del casco. Con el tiempo, este proceso puede contribuir a inflamación crónica e incluso laminitis.
El papel esencial de la vitamina C
La vitamina C es fundamental para la formación de colágeno, el principal componente del tejido conectivo. El colágeno forma parte de la pared del casco y de los vasos sanguíneos que lo nutren.
Una red fuerte de fibras de colágeno permite una mejor absorción del impacto, adecuada circulación sanguínea y eficiente eliminación de toxinas a través del sistema linfático. Cuando la demanda es alta —por estrés, inflamación o enfermedad— la producción natural de vitamina C puede no ser suficiente.
En estos casos, suplementar con ácido ascórbico puro (vitamina C)puede ser una herramienta de apoyo. Generalmente se recomienda administrar 5 gramos diarios mezclados con la comida, por un periodo no mayor a tres meses, siempre evaluando cada caso de manera individual.
Cada caballo es un individuo
No todos los caballos reaccionan igual ante el estrés, la dieta o el entorno. Abordar la salud del casco desde una perspectiva holística implica observar su historia, comportamiento, ambiente y estado general.
Un casco sano no depende únicamente del recorte correcto, sino también del equilibrio interno del caballo. Entender esto nos permite acompañar su bienestar desde una mirada más completa y consciente.